La implementación de la nube en la educación superior en México sigue en su camino acelerado. Es parte de una tendencia nacional imparable: de acuerdo con IDC, se espera que al final de 2019, el almacenamiento en la nube haya crecido 37%, mientras que el software como servicio (SaaS) tendrá un incremento del 32%.

En el sector educativo global, se estima que la computación en la nube tendrá un valor de 25,360 millones de dólares para 2021, lo cual representa un crecimiento de 25.6% de acuerdo con Markets and Markets. Dentro de ese mismo informe, la consultora considera que los modelos de software como servicio (SaaS) e infraestructura como servicio (IaaS) sean los principales impulsores de la adopción de cloud computing, ya que permiten a las instituciones incrementar su alcance global y atraer a estudiantes de cualquier parte del mundo, punto fundamental dada la competencia por captar alumnos.

En Estados Unidos, el 70% de las universidades ya mudaron o están en proceso de mover sus sistemas a la nube y cerca de la mitad de las instituciones utilizan sistemas de colaboración basados en cloud para compartir información en el campus.

Respecto al tipo de nube utilizada, Markets and Markets apunta que los modelos híbridos y comunitarios serán los de mayor crecimiento, pues esta opción ofrece mayores ventajas al combinar las bondades de la nube pública y privada.

Nube en la educación superior: barreras

Además de la necesidad de atraer estudiantado, las universidades también recurren a la nube debido a la necesidad de contar con un sistema centralizado para la gestión de procesos académicos, el hecho de que el aprendizaje se está moviendo fuera de los espacios físicos de las aulas, la mayor tendencia hacia una mayor colaboración dentro de la institución así como con otras universidades y organizaciones y, finalmente, la presión por reducir la carga de la gestión.

Fog computing en universidades: usos concretos

Por lo que respecta a las barreras de adopción, se cuentan los riesgos asociados con la protección de datos y la gestión de cuentas, así como con el rígido diseño de los sistemas basados en la nube.

Sin embargo, el obstáculo principal a la adopción plena de la nube sigue siendo el costo total de propiedad, que algunos calculan hasta en diez años y que impacta principalmente a las universidades más pequeñas por la dificultad de crear economías de escala.

Un cálculo útil

Educause, una organización sin fines de lucro cuyo objetivo es promover la educación superior a través del uso de TIC, ha desarrollado un cuestionario básico que facilita este proceso.

  1. ¿Qué tipo de datos se almacenarán o serán procesados por la solución planeada? Deben considerarse tipos de archivos (transaccional, computacional o datos de investigación) y si los datos serán utilizados para desarrollar informes o generar inteligencia de negocios.
  2. ¿Qué tan sensibles son los datos que serán almacenados o procesados? Aquí deben considerarse tanto las políticas institucionales como la regulación existente.
  3. ¿Qué tan crítica es esta implementación para la institución? ¿Debe asegurarse la integridad y disponibilidad 24/7/365?
  4. ¿Cuál es el tamaño y tipo de la institución? Deben desarrollarse soluciones a la medida de la institución.
  5. ¿Hay otras alternativas disponibles para comparar y qué tan amplio será el alcance de la solución? ¿Será utilizada por un solo departamento o facultad, un campus o todo el sistema universitario? ¿Impactará proyectos con otras universidades u organizaciones de investigación?
  6. ¿Cuáles son las necesidades a corto, mediano y largo plazo?

Para facilitar el análisis Educause desarrolló una hoja de cálculo, que incluye instrucciones de uso y está conformada por tres hojas de cálculo interconectadas, así como una que combina y resume los resultados, además de permitir una comparación.