La llegada del estándar WiFi 6 para brindar cobertura de voz y datos en los campi universitarios encarna el futuro de la conectividad universitaria.

Inicialmente, en las universidades sólo era necesario conectarse para revisar correo electrónico y hacer búsquedas básicas en Internet. Al paso del tiempo, los estándares de las redes inalámbricas cambiaron. Así fue posible mantener chats o emprender navegación avanzada en la web. Sin embargo, por su ancho de banda, estas redes no soportan el uso multimedia de alta resolución hoy requerido. Resultado: la experiencia suele ser muy pobre, especialmente en las comunicaciones de video o voz. El uso de WiFi 6 permitirá solucionar dichos problemas.

Ancho de banda, problema central

Las redes cableadas —Ethernet, Fast Ethernet y conectores RJ-45— aumentan considerablemente su ancho de banda al actualizar el equipo central. Sin embargo, no es así en la mayoría de las redes inalámbricas, con una capacidad más limitada.

Si un solo usuario está conectado tendrá todo el ancho de banda disponible para él. Si hay diez usuarios conectados y uno de ellos está bajando un video de alta resolución y otro está llevando a cabo una videoconferencia de alta resolución, lo más probable es que el ancho de banda disponible no sea suficiente para ninguno.

WiFi 6: sus desafíos

En este contexto, varias empresas fabricantes de tecnología inalámbrica, como Cisco, HP Aruba, Ruckus y varias más, han desarrollado tecnologías que combinan lo mejor de las redes cableadas (switching y routing) con las últimas tecnologías inalámbricas y estándares.

El nuevo estándar, antes conocido como 802.11ax, permite múltiples conexiones simultáneas y menor uso de batería en los dispositivos móviles. Como aún está todavía en proceso de aprobación, sólo veremos los primeros dispositivos capaces de soportarlo hasta bien entrado el 2019.

Otro aspecto que puede retrasar el uso WiFi 6 es la necesidad de reemplazar tanto los equipos centrales como el end point. En este caso, el móvil, la tableta o la computadora deben estar habilitados de fábrica. Finalmente, el uso de estas nuevas tecnologías conlleva enormes inversiones, por lo que es de esperarse una adopción relativamente lenta o por etapas. Todo esto deberá equilibrarse con la presión que ejercerán los usuarios para una rápida implementación, la necesidad de migrar a la nube, desarrollar nuevos MOOC y, en general, la continua construcción de infraestructura en los campi.